Querida mamá:
Hace unos días me dijiste, con esa naturalidad tuya, que ya no te preocupaba estar un poco más encorvada, que “es cosa de la edad”. Me quedé pensando en eso toda la semana. Y como soy mejor escribiendo que hablando en el momento, aquí te va esta carta, con lo que aprendí para que cuidemos tus huesos con la misma terquedad con la que cuidaste los míos.
Lo primero: tus huesos no son piedras. Son tejido vivo que se renueva todo el tiempo. Hasta los treinta y tantos años ganamos o mantenemos masa ósea; después se pierde de forma lenta, y en las mujeres se acelera durante los primeros años posteriores a la menopausia, porque disminuyen los estrógenos que ayudan a protegerlos. Cuando la pérdida avanza, aparece la osteoporosis: huesos más porosos y frágiles, que pueden fracturarse con una caída pequeña o incluso con un movimiento cotidiano. Lo traicionero es que no duele hasta que se rompe algo.

Por eso te quiero hablar de cómo se detecta. Muchas personas creen que basta con una radiografía para saber si los huesos están bien, y no es del todo así: ese estudio es excelente para ver fracturas y deformidades, pero suele mostrar la pérdida de masa ósea hasta que ya es considerable. Para medir la densidad con precisión existe la densitometría ósea, un estudio rápido, indoloro y con muy poca radiación. A las mujeres se les recomienda hacerla a partir de los 65 años, o antes si hay factores de riesgo: menopausia temprana, fracturas previas, antecedentes familiares de fractura de cadera, bajo peso, tabaquismo, uso prolongado de corticoides o ciertas enfermedades. Tú tienes varios de esos, así que le pediremos a tu médico que decida cuándo conviene. Y si él o ella considera necesario complementar con una radiografía de columna para buscar fracturas silenciosas por compresión, también lo haremos.
Ahora, lo que sí está en nuestras manos.
Calcio y vitamina D. Las guías suelen recomendar alrededor de 1,000 a 1,200 miligramos de calcio al día en mujeres mayores, de preferencia desde los alimentos: lácteos, tortillas de nixtamal, sardinas con espinas, almendras, quelites, tofu preparado con calcio. Un suplemento solo si tu médico lo indica, porque el exceso no siempre es inocuo. La vitamina D ayuda a absorber el calcio; el sol de la mañana, unos quince minutos varias veces por semana, ayuda, pero a veces hace falta medirla y suplementarla.
Fuerza, no solo caminatas. Caminar es maravilloso y lo vamos a seguir haciendo, pero los huesos responden sobre todo a la carga y al impacto: subir escaleras, levantar pesas ligeras, ligas de resistencia, bailar. Dos o tres días a la semana con un fisioterapeuta o un grupo de ejercicio para personas mayores te darían además equilibrio, que es lo que evita las caídas.

Proteína suficiente. Los huesos y los músculos la necesitan. Huevo, pollo, pescado, frijoles y lentejas son buenos aliados; no tienes que comer “menos para cuidarte”, sino comer mejor.
Menos sustancias que roban hueso. El tabaco y el exceso de alcohol aceleran la pérdida. El café en cantidades moderadas no es el villano que se decía.
Una casa más segura. Quitamos los tapetes sueltos, ponemos luz de noche entre tu cuarto y el baño, agregamos barras de apoyo y revisamos que tus zapatos de casa tengan suela antiderrapante. Una caída es el verdadero evento que queremos evitar, y la mayoría ocurre dentro del hogar.
Mamá, si el médico decide que necesitas medicamento, no lo veas como una derrota. Existen tratamientos que reducen el riesgo de fracturas de forma comprobada, y tomarlos a tiempo evita meses de dolor y dependencia. Lo importante es que lo decida un profesional con tus estudios en la mano, no una amiga ni un video de internet.
Y una cosa más, que no es médica. Que te encorves un poco no es un destino. Muchas veces mejora con ejercicios posturales y fortalecimiento de la espalda, y cuando no, se maneja. Pero ignorarlo sí sería renunciar a algo que podemos cuidar.
Esta semana te propongo tres cosas: sacar la cita con tu médico, anotar qué alimentos con calcio ya comes, y empezar con una caminata acompañada de cinco minutos de ejercicios de equilibrio. Yo voy contigo.
Te quiero mucho, y quiero que sigas bailando en mi boda, en la de mis hijos y en la de los hijos de mis hijos.
Tu hija
P. D. Esta carta es ilustrativa y busca informar de manera general. Ninguna recomendación sustituye la valoración de un médico.

